La decisión del expresidente de dar un paso al costado dejó la puerta abierta a la interna entre palomas y halcones en el PRO y, se prevé, será encarnizada.
El ex presidente y líder del PRO, Mauricio Macri, se bajó finalmente durante el último fin de semana de la carrera para conducir la Casa Rosada a partir del próximo 10 de diciembre.
Tras convertirse en el primer mandatario argentino en no lograr la reelección en 2019 Macri se mantenía expectante y jugaba al misterio en torno a la posibilidad de buscar una vez más la presidencia tras quedar marginado en las urnas cuatro años atrás frente a Alberto Fernández que logró imponerse en primera vuelta.
Tras fallar en su intento reeleccionista, Macri sustentó sus esperanzas de volver a la Casa Rosada en el 40,3% de los votos que obtuvo en las elecciones de 2019. En el fuero íntimo esperaba poder edificar sobre esos 10.811.586 votos una vuelta triunfal.
Sin embargo los números le dan la espalda y desde que dejó la presidencia, lejos de poder mejorar sus chances de un “segundo tiempo”, su imagen negativa no para de caer. fuente m1