Mientras se destinan millones a las redes y medios de comunicacion, los problemas de infraestructura escolar siguen generando preocupación en la provincia.
La situación edilicia de distintos establecimientos educativos de Chubut vuelve a quedar en el centro de la preocupación. La presencia de ratas y cucarachas, las filtraciones de agua y las calderas fuera de funcionamiento son algunas de las problemáticas denunciadas en diferentes escuelas de la provincia.
Se trata de situaciones que afectan las condiciones en las que miles de estudiantes y docentes desarrollan sus actividades cotidianas, y que ponen sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué lugar ocupa la educación entre las prioridades del Gobierno provincial?
Mientras el gobernador Ignacio Torres destina fondos millonarios a las redes y a la construcción de su imagen pública, numerosas comunidades educativas reclaman respuestas concretas frente a problemas básicos que deberían estar resueltos para garantizar espacios seguros, dignos y adecuados para enseñar y aprender.
La educación no puede quedar relegada. Tener escuelas en condiciones no es un privilegio ni una concesión política: es una responsabilidad del Estado y una obligación con los estudiantes, los docentes y las familias de Chubut.
Las comunidades educativas necesitan soluciones, no anuncios. Reparar las filtraciones, garantizar el control de plagas y poner en funcionamiento los sistemas de calefacción son medidas indispensables, especialmente ante las bajas temperaturas características de la región patagónica.
La pregunta sigue vigente: ¿cuándo van a llegar las respuestas para las escuelas de Chubut?
Porque mientras se discuten millones y estrategias de comunicación, la educación pública necesita inversión, mantenimiento y decisiones concretas.